22 Noviembre 2017

Un rincón recuperable de la historia del Rayo Vallecano

Publicado en Deportes

Visita al corazón del Rayismo

Juan Jiménez Mancha | Vallecasweb
La historia del Rayo Vallecano es muy rica en escenarios. Numerosos edificios, bares y rincones de Vallecas están ligados al pasado del club franjirrojo. Se puede seguir la estela de rastros y, sobre todo, de recuerdos de vallecanos que sacan a la luz pasajes de un equipo que nació y creció siempre unido a las casas y gentes de Vallecas. Así ocurre con esta zona cuyo valor emocional pasa desapercibido, pese a ser transitada de manera constante por multitud de vallecanos cada día…

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El domicilio de doña Prudencia Priego y la familia Huerta, primera sede del Rayo Vallecano, no disponía de espacio suficiente para satisfacer todas las necesidades propias del domicilio social de un club que contaba al terminar 1924 con cuatro formaciones de jugadores, dos de adultos y dos de infantiles. Por eso muchas juntas rayistas se celebraron en el bar La Estufa, que estaba en la actual calle Martínez de la Riva esquina con Puerto Alto, e incluso puede que allí se concertasen algunas reuniones previas al nacimiento del equipo. Este bar, que fue propiedad de Félix Camarena Hernández antes de la Guerra Civil, era el lugar habitual de encuentro de los jóvenes de la época. En 1942 su dueño sería desposeído por el Estado del negocio, que pasaría a ser propiedad de Carlos Germán Antón Pardo. Un poco más abajo, en Martínez de la Riva nº 3, se encontraba El Portal de Belén, un merendero que era el establecimiento preferido por los vallecanos, y muchos madrileños, para festejar bodas y eventos familiares.

Este bar La Estufa no tenía nada que ver con otro que llevaba el mismo nombre localizado en Villa de Vallecas, y que era el lugar donde reponían fuerzas y divagaban sobre el destino del Arte en el mundo los miembros de la Escuela de Vallecas, con el escultor Alberto Sánchez y el pintor Benjamín Palencia a la cabeza. Escritores como García Lorca, Miguel Hernández o Alberti acompañaron a esta pareja de artistas en sus paseos iniciáticos por los campos y el pueblo de Vallecas camino del Cerro Almodóvar, paraje que idealizaron y bautizaron como “Cerro testigo”. Es curioso que dos bares tan importantes para la historia de Vallecas se llamasen del mismo modo.

La Estufa de Puente de Vallecas puede ser considerado el primer bar rayista en la historia; luego vendrían cientos de ellos. Pero, además, se hallaba situado en la que se convertiría en una de las zonas más emblemáticas del Rayismo. El edificio donde se ubicaba pertenecía a Juan Sánchez, padre del carismático extremo izquierdo de los cincuenta Jesús Sánchez Chuli. En el edificio colindante se instalarían después de la Guerra Civil el matrimonio formado por doña Marcelina y don Toribio Pérez. Estos últimos trabajaron para el club durante más de treinta años, ella como continuadora de las tareas de doña Prudencia, lavando y cosiendo la ropa, y él como utillero del equipo. Su nieto Lalo fue otro de los jóvenes de la zona que jugaron en el primer equipo del Rayo Vallecano; como lo harían Mariano Sobrino, Pérez Cobo, Lolo, Sito y tantos otros vecinos. También se encontraba por allí la tienda Sili-Jabón, propiedad del presidente del club Miguel Rodríguez Alzola. Ahora, basta acercarse por estas calles para que alguna persona mayor te señale con emoción dónde residían las figuras del equipo.

Anuncio del bar La Estufa, segunda sede reconocida del Rayo Vallecano si contamos con que la primera estuvo en casa de doña Prudencia Priego. Fue publicado en la Guía Práctica de Vallecas (Puente y Villa) de 1936. La calle Pablo Iglesias número 10 a la que hace referencia se denomina en la actualidad calle de Puerto Alto. (© Foto: Biblioteca Histórica Municipal de Madrid / Vallecasweb.com)Anuncio del bar La Estufa, segunda sede reconocida del Rayo Vallecano si contamos con que la primera estuvo en casa de doña Prudencia Priego. Fue publicado en la Guía Práctica de Vallecas (Puente y Villa) de 1936. La calle Pablo Iglesias número 10 a la que hace referencia se denomina en la actualidad calle Puerto Alto. (© Foto: Biblioteca Histórica Municipal de Madrid / Vallecasweb.com)

El bar La Estufa ocupaba la esquina de las calles Martínez de la Riva y Puerto Alto, en cuya acera se situaba un pequeño puestecito de caramelos regentado por ‘El Cojo’, así apodado por faltarle una pierna. En la actualidad el local está ocupado por una frutería. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)El bar La Estufa ocupaba la esquina de las calles Martínez de la Riva y Puerto Alto, en cuya acera se situaba un pequeño puestecito de caramelos regentado por ‘El Cojo’, así apodado por faltarle una pierna. En la actualidad el local está ocupado por una frutería. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

Doña Marcelina, que no daba puntada sin hilo, relevó a doña Prudencia Priego en la sacrificada labor de lavar y zurcir las camisetas de los jugadores del Rayo Vallecano. (© Foto: Recortes de Prensa / Vallecasweb.com)Doña Marcelina, que no daba puntada sin hilo, relevó a doña Prudencia Priego en la sacrificada labor de lavar y zurcir las camisetas de los jugadores del Rayo Vallecano. (© Foto: Recortes de Prensa / Vallecasweb.com)

Patio interior del número 12 de la calle Puerto Alto. En el bajo situado a la derecha de las escaleras vivieron doña Marcelina y don Toribio Pérez, empleados de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano durante más de treinta años. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)Patio interior del número 12 de la calle Puerto Alto. En el bajo situado a la derecha de las escaleras vivieron doña Marcelina y don Toribio Pérez, empleados de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano durante más de treinta años. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

El presidente rayista Miguel Rodríguez Alzola, conocido como “El Legiero”, regentó la droguería Sili-Jabón en el número 25 de la calle Martínez de la Riva. En el mismo local hay en la actualidad una pescadería. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)El presidente rayista Miguel Rodríguez Alzola, conocido como “El Legiero”, regentó la droguería Sili-Jabón en el número 25 de la calle Martínez de la Riva. En el mismo local hay en la actualidad una pescadería. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

Al final de la calle Santa Julia, casi esquina con Monte Igueldo, estuvo la vaquería del famoso futbolista Pérez Cobo. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)Al final de la calle Santa Julia, casi esquina con Monte Igueldo, estuvo la vaquería del famoso futbolista Pérez Cobo. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

Por otra parte, en la esquina contrapuesta a La Estufa tendría su entrada para los aficionados el mítico campo del Rodival, inaugurado tras la Guerra Civil. No hay duda al respecto porque se conserva prácticamente igual el edificio que se hallaba frente a la puerta de acceso al recinto, del cual destacan todavía sus balcones con barandillas de esquinas redondeadas, unos balcones muy característicos del Puente de Vallecas. En la esquina de este inmueble se encontraba el bar El Castillo, donde Nicolás Sanjuán vendía entradas para los partidos cuando la taquilla del campo se veía sobrepasada de trabajo.

Para perpetuar el recuerdo de este campo, creemos que sería una buena iniciativa la colocación de una placa en el punto exacto donde se localizaba la entrada al Rodival, hoy uno de los accesos a la colonia de las Erillas.

El campo del Rodival se construyó tras el final de la Guerra Civil en gran parte sobre el campo de las Erillas. Supuso el paso de un terreno de juego irregular y no cercado, a otro vallado con el que poder jugar en la regional madrileña, recién inscrito por primera vez el club en ella. Eran muy identificativos del Rodival la barandilla de madera que lo rodeaba y los montículos que servían de gradas. Se llamaba así por la empresa propietaria del campo: Radio Rodival, nombre nacido de la contracción de los apellidos de los dueños, Rodríguez y Valdés. Pese a su nombre, se trataba de un negocio dedicado al suministro de material eléctrico. Tenía sus oficinas en la calle Nicasio Méndez. Rodival y el Rayo firmaron un contrato de alquiler del campo el 1 de septiembre de 1940. El club rayista no disfrutaría del recinto en exclusiva, aunque fuese conocido como campo del Rayo, ya que éste sería feudo de otros equipos del sureste de Madrid, sobre todo vallecanos, y escenario de veladas de cine de verano (que montaba el cine Frutos), kermesses o fiestas de Vallecas, atracciones de feria, etc.

Espectadores entrando al campo del Rodival para presenciar un partido. En la imagen se aprecia al fondo el edificio de la calle Puerto Alto y la perfumería situada en el número 6. Este edificio mantiene intacta su fachada en la actualidad, como puede apreciarse en la fotografía inferior. (© Foto: BIBLIOTECA NACIONAL / Vallecasweb.com)Espectadores entrando al campo del Rodival para presenciar un partido. En la imagen se aprecia, al fondo, el edificio de la calle Puerto Alto y la perfumería situada en el número 6. Este edificio mantiene intacta su fachada en la actualidad, como puede apreciarse en la fotografía inferior. (© Foto: BIBLIOTECA NACIONAL / Vallecasweb.com)

Imagen tomada desde el interior de la colonia Erillas, en el punto exacto donde se encontraba la puerta de acceso al campo de fútbol del Rayo Vallecano. La antigua perfumería dejado su lugar a un taller de costura. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)Imagen tomada desde el interior de la colonia Erillas, en el punto exacto donde se encontraba la puerta de acceso al campo de fútbol del Rayo Vallecano, como se podía apreciar en la fotografía superior. La antigua perfumería ha dejado su lugar a un taller de costura. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

El bar El Castillo sirvió de lugar de reunión de numerosos rayistas, al encontrarse frente a la puerta de acceso al Rodival. (© Foto: Recortes de Prensa / Vallecasweb.com)El bar El Castillo sirvió de lugar de reunión de numerosos rayistas al encontrarse frente a la puerta de acceso al Rodival. (© Foto: Recortes de Prensa / Vallecasweb.com)

Una tienda de material eléctrico hoy a las puertas del viejo Rodival, en el mismo edificio de balcones redondeados que albergó el bar El Castillo. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)Una tienda de material eléctrico hoy a las puertas del viejo Rodival, en el mismo edificio de balcones redondeados que albergó el bar El Castillo, como puede apreciarse en la imagen anterior. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

La entrada a la Comunidad de Propietarios ‘Unidad Vecinal Erillas’ coincide exactamente con la entrada al mítico campo de fútbol del Rodival. No estaría de más que una placa recordara este lugar, para mantenerlo en la memoria de todos los vallecanos.(© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)La entrada a la Comunidad de Propietarios ‘Unidad Vecinal Erillas’ coincide exactamente con la entrada al mítico campo de fútbol del Rodival. No estaría de más que una placa recordara este lugar, para mantenerlo en la memoria de todos los vallecanos. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

El terreno de juego del Rodival era una de las pocas parcelas niveladas del Puente de Vallecas; para acceder a él había que subir una amplia escalera. (© Foto: Historia de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano – Ignacio Nieto Sandoval / Vallecasweb.com)El terreno de juego del Rodival era una de las pocas parcelas niveladas del Puente de Vallecas; para acceder a él había que subir una amplia escalera. (© Foto: Historia de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano – Ignacio Nieto Sandoval / Vallecasweb.com)

La Colonia Erillas mantiene el desnivel que tenía el terreno de juego del Rodival. En el lugar donde se encuentran aparcadas las motos, se situaba la escalera que daba acceso al campo. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)La Colonia Erillas mantiene el desnivel que tenía el terreno de juego del Rodival. En el lugar donde se encuentran aparcadas las motos, se situaba la escalera que daba acceso al campo. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

En un lateral de la colonia Erillas, junto a una zona ajardinada, se encuentra este cuadrado de cemento que, según comentan los vecinos, albergaba el mástil sobre el que ondeaba la bandera del Rayo Vallecano los días de partido. En el centro del mismo se pueden observar los restos de una barra metálica que en su momento fue cortada. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)En un lateral de la colonia Erillas, junto a una zona ajardinada, se encuentra este cuadrado de cemento que, según comentan los vecinos, albergaba el mástil sobre el que ondeaba la bandera del Rayo Vallecano los días de partido. En el centro del mismo se pueden observar los restos de una barra metálica que en su momento fue cortada. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

El campo del Rodival, usado por el Rayo en sus últimos años de vida alternándolo con el Estadio de Vallecas, fue derruido en 1955 para edificar la colonia de las Erillas, promovida por la constructora benéfica El Hogar del Empleado. Desde entonces, y más con el discurrir de los años, su vecindario compartió el honor y el recuerdo de que donde ahora hay un acceso a sus viviendas, se localizaba antes la entrada principal al legendario campo de fútbol del Rodival, evocado siempre con enorme cariño.

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(*) Quiero agradecer a Nicolás Sanjuán, Raúl Díaz y Pablo Jiménez, su colaboración para la realización de este reportaje.


(*) En la imagen que abre esta información, el cruce de las calles de Martínez de la Riva, Arroyo del Olivar y Puerto Alto, esconde infinidad de tesoros para los aficionados del Rayo Vallecano. (© Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

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Comentarios (3)

  • Jesús Mesado Sánchez

    Jesús Mesado Sánchez

    23 Noviembre 2017 a las 12:40 |
    Esto es una lección de historia del barrio de Vallecas y el Rayo Vallecano. Solo lo puedo describir con una palabra: “Alucinante”.
  • Abuelomuro

    Abuelomuro

    26 Noviembre 2017 a las 09:57 |
    Muchas gracias por esta lección de historia. He pasado cien veces por cada uno de esos sitios, ignorante de la lección de historia que nos acabáis de dar. Lo de las placas es una gran idea, no cuesta casi nada y así los aficionados conoceríamos un poco más de la historia del Rayo Vallecano. Saludos
  • Mª. José

    Mª. José

    04 Diciembre 2017 a las 01:52 |
    Muy bonito reportaje. Está genial la comparación de fotos antiguas y nuevas. Muchas de las cosas aún permanecen, como el cuadrado donde estaba el mástil del campo en la hoy Colonia Erillas, con el círculo metálico cortado. La próxima vez que pase, ya no será igual.

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