10 Diciembre 2019

Antonio Albarrán, un hombre que ha dejado huella

Publicado en Reportajes

Promovió innumerables iniciativas sociales y culturales en Vallecas

José Luis Belinchón | Vallecasweb
Hace unos días, el pasado 6 de noviembre, Víctor Antonio Albarrán Cano, nacido en Navamorcuende (Toledo) el 22 de septiembre de 1937, falleció a consecuencia de un infarto cerebral después de unos días en la UCI del Hospital Gregorio Marañón. Su personalidad, carisma e implicación en múltiples instituciones y causas, hace que el dolor traspase el ámbito familiar y afecte a multitud de amigos.



Antonio Albarrán, que después de pasar por el seminario se había ordenado sacerdote en Comillas (Santander), ha pertenecido a un grupo de personas extraordinarias a las que los aires frescos del Concilio Vaticano II les llegó en plena juventud, llevándose por delante, en su entorno, muchas de las telarañas de la Iglesia oficial; el Concilio les confirmó el sentido de los trabajos que venían realizando y se pusieron al servicio de los que más lo necesitaban en un contexto de dictadura, opresión política y también, por qué no decirlo, religiosa. Fue secretario de redacción de la revista Pastoral Misionera, Consiliario Nacional de la JOC y, también, responsable de Pastoral Obrera en tiempos del Cardenal Tarancón.

Los vínculos de Antonio Albarrán con Vallecas vienen de mediados de los años sesenta, principalmente a través de la JOC (Juventud Obrera Cristiana), establecidos con jóvenes pertenecientes a esta organización y a través de sacerdotes de algunas parroquias vallecanas.

Antonio con compañeros del Seminario de Comillas. (© Foto: ARCHIVO FAMILIA ANTONIO ALBARRÁN / Vallecasweb.com)Antonio con compañeros del Seminario de Comillas. (© Foto: ARCHIVO FAMILIA ANTONIO ALBARRÁN / Vallecasweb.com)

Esta nueva actitud de cierta parte de la Iglesia, que él encarnó junto a muchas otras personas, se sumó para facilitar el nacimiento de iniciativas en barrios más desfavorecidos que, con distinto patrocinio, se tradujeron en multitud de organizaciones, asociaciones de vecinos, grupos juveniles, grupos religiosos con visión social, teatros, colegios y escuelas para adultos, librando junto a otros colectivos numerosas luchas reivindicativas sin cuyo trabajo no se puede imaginar, por ejemplo, la Vallecas actual, donde se presionó hasta el punto de hacer fracasar los planes políticos y de ciertas oligarquías inmobiliarias, de expulsión de la gente de las chabolas y de los barrios, dando lugar a una de las operaciones más amplias de realojo que se conocen, en unas condiciones de vivienda y urbanísticas extraordinarias para miles de personas.

En este contexto, llegó Antonio Albarrán a Vallecas en el año 1981, donde se habían librado muchas batallas, pero aún quedaban y quedan infinidad de problemas sin resolver. Se integró y encontró siempre un lugar desde el que aportar su creatividad, también en tiempos de democracia, cuando oponerse no era suficiente y había que construir, cosa que hizo hasta sus últimos momentos. Siempre fue un hombre orquesta, bruñidor de consensos, tareas, trabajos.

Vallecas, en concreto, incluso la propia Iglesia, les debe mucho a estas personas renovadoras que, contra viento y marea, dieron cobijo a aquellos a los que se les hacía muy estrecho el camino trazado, por el que transitaba cómodamente la Iglesia oficial, del brazo de un régimen totalitario y represor, y acompañaron, mano a mano, a las gentes a pelear por la dignidad y los derechos humanos en el más amplio sentido de la palabra.

Antonio Albarrán siempre se sintió atraído por el mundo de la cultura; fue motor incansable de innumerables iniciativas; promovió la Editorial Popular, cuyo catálogo fue exponente de sus inquietudes, en la que publicó, entre otras, las Colecciones Aloclaro y Letra Grande,incidiendo especialmente en la educación de adultos, para difundir temas fundamentales de cultura, política, sindicalismo, etc.

Portada de dos títulos de distintas colecciones de Editorial Popular. (© Foto: VALLECASWEB.COM)

Fue director durante cuatro años de la Feria del Libro de Madrid, donde dejó su sello personal; se vinculó intensamente a Vallecas Todo Cultura, entidad que viene haciendo una modélica y amplia difusión de múltiples aspectos culturales, entre ellos la poesía, a la que dedica cada edición anual de Vallecas Calle del Libro a un poeta vivo; fue asimismo promotor y dinamizador de Conversaciones en Ávila, un foro en el que personas de todo el territorio español se reúnen anualmente en esta ciudad castellana para conversar de diferentes temas (sociales, políticos, educativos…) hogar donde junto a otras personas han mantenido vivos los rescoldos de la fe.

También fue motor esencial de la Cooperativa de Viviendas “Cerro del Olivar”, donde ha vivido hasta su fallecimiento, una casa franca en la que Antonio siempre ha ofrecido a mucha gente, junto con un buen café o lo que se terciara, excelentes reflexiones e ideas. Este año 2019 se han cumplido 53 años de “Conversaciones”.

En la Feria del libro de Madrid, con Juan Goytisolo. (© Foto: ARCHIVO FAMILIA ANTONIO ALBARRÁN / Vallecasweb.com)En la Feria del libro de Madrid, con Juan Goytisolo. (© Foto: ARCHIVO FAMILIA ANTONIO ALBARRÁN / Vallecasweb.com)

Momentos de reflexión. (© Foto: ARCHIVO FAMILIA ANTONIO ALBARRÁN / Vallecasweb.com)Momentos de reflexión. (© Foto: ARCHIVO FAMILIA ANTONIO ALBARRÁN / Vallecasweb.com)

Antonio Albarrán presidió la Fundación Vallecas Todo Cultura y organizó infinidad de actividades culturales. En la imagen, tomada el 19 de abril de 2017, durante la presentación de la poeta Cristina Daudet en el acto inaugural de Vallecas Calle del Libro. (©Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)Antonio Albarrán presidió la Fundación Vallecas Todo Cultura y organizó infinidad de actividades culturales. En la imagen, tomada el 19 de abril de 2017, durante la presentación de la poeta Elvira Daudet en el acto inaugural de Vallecas Calle del Libro. (©Foto: A. LUQUERO / Vallecasweb.com)

Antonio unió su vida con Mercedes, dando lugar a una pareja amorosa, modélica, acogedora, amiga. Este hecho supuso, otra vez más, derribar barreras, demostrando que era posible mantener la fe, compatibilizando ésta con el amor y el compromiso maduro, no solo formal, al que inevitablemente les llevó su coherencia.

Antonio Albarrán ha sido un hombre alegre, un compañero, un camarada, un amigo, un hermano mayor, un hombre bueno en el sentido machadiano del término, que siempre puso por delante de sí mismo a los demás y eso le hizo inmensamente feliz.

(*) En la imagen que abre esta información, Antonio Albarrán en una fotografía de su etapa como director de la Feria del Libro de Madrid. (© Foto: ARCHIVO FAMILIA ANTONIO ALBARRÁN / Vallecasweb.com)

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