26 Septiembre 2021

Justa y la historia soterrada de Vallecas

Publicado en Reportajes

Una vida de lucha

Juan Jiménez Mancha | Vallecasweb
La Historia no es sólo de los grandes nombres. La vida de Justa Calvo Borrallo ha transcurrido, desde el mismo momento de ser engendrada, entre episodios históricos trascendentales que condicionaron su existir: su padre fue un maquis, encarcelado y fallecido entre rejas durante el franquismo; su familia, como miles, emigró tras la Guerra Civil de Extremadura a Vallecas; vivió en una infravivienda en el Cerro del Tío Pío, mitad cueva mitad chabola; luego fue de las personas que residieron en una de las seis UVA de Madrid, tremendamente estigmatizadas, en su caso la de Vallecas; y allí entró a formar parte de una de las primeras asociaciones vecinales creadas en España: La Unión UVA de Vallecas. Justa es la vida misma. Justa te habla del pasado y sólo puedes quedarte con la boca abierta.

Quedamos en la sede de la Asociación Vecinal La Unión UVA de Vallecas, en pleno corazón del barrio de la UVA. Aunque las casas de esta “Unidad Vecinal de Absorción” (UVA) fueron sustituidas en los años ochenta del siglo pasado por bloques de viviendas, el barrio conserva con orgullo su nombre de nacimiento. Justa, o Justi, se encuentra en el exterior del edificio. Nos recibe afablemente, con generosidad, entregada a nuestro trabajo como hacen las personas humildes con quien se interesa por sus vidas. Entre fotos antiguas de la asociación, la mayoría expuestas en las paredes, decenas de imágenes familiares suyas, y entre el griterío y carreras de los niños que juegan en la calle, Justa comienza a relatar su pasado. Imposible no contener el aliento; imposible seguir pestañeando con normalidad.

Justa detallando un plano de la UVA de Vallecas al autor de este reportaje. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)Justa detallando un plano de la UVA de Vallecas al autor de este reportaje. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Con las manos sobre un libro que habla sobre la vida de su padre. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)Con las manos sobre un libro que habla sobre la vida de su padre. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Hija de un maquis
Aquilino Justo Calvo Sánchez, el padre de Justa, fue un maquis durante los primeros años de franquismo. Nacido en 1914 en Navalvillar de Pela (Badajoz) pertenecía a una familia de barberos, zapateros y herreros. A Aquilino se le apodaría en la resistencia antifranquista como El Barbero de Pela por haber ejercido este oficio. También se le conocería como El Colorao, por ser pelirrojo y rojo, y El Maestro. En 1933 se casó con Marcelina Borrallo Santos, doña Marcela, una de las seis mujeres retratadas en el famoso mural feminista del colegio Honduras de Villa de Vallecas realizado para conmemorar el 8 de marzo de 2021, Día Internacional de la Mujer.

Aquilino, que había sido tesorero de las Juventudes Socialistas de Navalvillar de Pela, vocal de la UGT y un luchador más contra el caciquismo, fue arrestado por los nacionales a primeros de abril de 1939. Su destino inicial fue, como el de multitud de republicanos, el periplo por un sinfín de campos de concentración y prisiones. En junio de 1940, tras recorrer encerrado seis centros a la espera de consejo de guerra, huyó junto a otros prisioneros de la cárcel de Puebla de Alcocer. Su hogar comenzó a ser la serranía extremeña. Vivía de lo que encontraba en el campo. No hubo monte que no se pateara; llegaba hasta los de Toledo o Ciudad Real. Durante bastante tiempo luchó formando parte de la partida del mítico Chaquetalarga. Bajaba todo lo que podía a ver su familia descansando en chozos o donde hiciese falta. La familia le proporcionaba alimentos a través de enlaces. “Mi hermano —dice Justa— le llevaba cosas que nos pedía. A veces se tuvo que comer, por miedo a que lo detuvieran, el papel donde estaban apuntadas”. Doña Marcela, su mujer, estuvo seis meses encarcelada en Mérida acusada de auxilio a los rebeldes, y llegó a ser paseada por su pueblo con la cabeza rapada —“el agravio más grande que se le podía hacer a una mujer”, apostilla Justa— tras darla de beber aceite de ricino para que no parara de defecar.

La firma del acta fundacional de la Agrupación Guerrillera de Extremadura fue decisiva para que Aquilino, el padre de Justa, fuera condenado a la pena de muerte, luego conmutada por la de 30 años de prisión. Imagen tomada del artículo de José Ignacio Fernández Ollero “Aquilino Calvo, un superviviente de la asamblea guerrillera de Mohedas de la Jara”, publicado en la revista Cuaderna, nº23, en 2021. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)La firma del acta fundacional de la Agrupación Guerrillera de Extremadura fue decisiva para que Aquilino, el padre de Justa, fuera condenado a la pena de muerte, luego conmutada por la de 30 años de prisión. Imagen tomada del artículo de José Ignacio Fernández Ollero “Aquilino Calvo, un superviviente de la asamblea guerrillera de Mohedas de la Jara”, publicado en la revista Cuaderna, nº23, en 2021. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Justa en la cárcel de El Dueso con su padre y otros presos. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Justa en la cárcel de El Dueso con su padre y otro preso. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

Aquilino enviaba a su hija tiernas felicitaciones desde las cárceles. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Aquilino enviaba a su hija tiernas felicitaciones desde las cárceles. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Aquilino, como el resto de presos en España, podía recibir la visita de su hija tres fechas al año: Navidad, Reyes y el día del Carmen. Aquí con Justa. Los prisioneros posaban en fotos de otros reos con sus hijos. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Aquilino, como el resto de presos en España, podía recibir la visita de su hija tres fechas al año: Navidad, Reyes y el día de la Merced. Aquí con Justa. Los prisioneros posaban en fotos de otros reos con sus hijos. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

Postales que conserva Justa realizadas y enviadas por su padre preso. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)Postales que conserva Justa realizadas y enviadas por su padre preso. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Justa y su familia visitando a Aquilino en el hospital penitenciario de Madrid. Poco después fallecería. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Justa y su familia visitando a Aquilino en el hospital penitenciario de Madrid. Poco después fallecería. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

En junio de 1944, Aquilino acudió a la reunión de un centenar de jefes maquis en la sierra de Mohedas de la Jara, donde se acordó la constitución de la Agrupación Guerrillera de Extremadura y una declaración conjunta de brazo armado bajo la dirección de la Junta Suprema de Unión Nacional. Aquilino fue uno de los nueve firmantes del acta fundacional. Herido grave en mayo de 1945 por la bala de un guardia civil, permaneció oculto ayudado por enlaces de la zona. Vivía como un topo. En 1946 alternaba dormir en el pesebre de un establo de su propia casa, cubierto de paja para no ser localizado por posibles delatores, con dormir en un chozo en la sierra propiedad de su hermana Rosalía.

En el chozo de Rosalía fue donde Aquilino y Marcela concibieron a Justa, nacida en enero de 1947. “A mí me hicieron en la sierra”, dice ahora Justa a sus 74 años. Aquilino fue detenido —no queda claro si entregado él o hecho prisionero— en el mes de junio siguiente. Justa defiende la memoria de su familia: Aquilino se entregó por las amenazas de muerte hacia Marcela a modo de chantaje. “O se entregaba o mataban a mi madre, le dijeron en el chozo de mi tía Rosalía”, afirma Justa. Aquilino estaba agotado de la vida en la sierra, pero el detonante de su rendición fueron estas palabras. Fue trasladado como preso político a la cárcel de Carabanchel.

Aquilino Justo Calvo Sánchez sufrió consejo de guerra en julio de 1948 en la antigua Casa del Pueblo de Madrid, en el número 2 de la calle Piamonte, en Chueca, local que había sido requisado al PSOE. Se obviaron las razones atenuantes y el informe a su favor de los vecinos de Navalvillar. Estando en la cárcel de Carabanchel fue condenado a la pena de muerte. Su firma en el acta fundacional de las agrupaciones guerrilleras resultó determinante. La pequeña Justa vio a su padre por primera vez en aquel lugar. Finalmente, la pena de muerte sería conmutada por la de 30 años de prisión.

Emigración a Vallecas: la vida en el Cerro del Tío Pío
En septiembre de 1948, Aquilino fue trasladado al penal de El Dueso (Santoña, Cantabria), donde permaneció hasta 1958. Su familia le visitaba lo que podía, aunque el viaje fuera para ellos de casi siete días de ida y siete días de vuelta. Dormían en casas de familiares o amigos, o en estaciones de tren. Estuvieron instalados nueve meses en el pueblo de Santoña gracias a la ayuda de una red local que apoyaba a los presos y sus familias. Justa vio a su padre en varias ocasiones porque tres veces al año todos los niños podían visitar a los reclusos de las cárceles españolas: Navidad, Reyes y el día de la Merced, patrona de las prisiones, el 24 de septiembre. Esas fechas los centros penitenciaros ofrecían comidas especiales a los presos y sus hijos.

Marcela y su familia emigraron a mediados de los años cincuenta a Vallecas, aprovechando que un hermano de Aquilino, Julián, se había establecido en una cueva del Cerro del Tío Pio, en el camino de Valderribas. Querían estar más cerca de Aquilino y “tener una vida mejor”. Por aquellos años era colosal el flujo de emigrantes que recibía Madrid, sobre todo de extremeños, andaluces y castellanos, pero también de todos los rincones del país. Extremeños y andaluces vinieron a ser acusados por algunas publicaciones periódicas del chabolismo que se expandía por la ciudad. Como medida hoy inaudita, el 21 de septiembre de 1957, el BOE publicó un decreto de la Presidencia del Gobierno que prohibía la entrada a Madrid de familias emigrantes que no contasen con vivienda en la capital.

La familia de Justa, ayudada por el vecindario, añadió a la cueva del Cerro una nueva parte autoconstruida con las típicas paredes de ladrillos luego encaladas, de tal modo que el hogar se convirtió, como otros, en mitad cueva mitad chabola. Los recuerdos de Justa de su vida en el Cerro del Tío Pío no pueden ser más bonitos. Para ella el Cerro era solidaridad. Evoca las actividades que se hacían en los barracones de madera, las fiestas que organizaban, cómo compartían todo. Las primeras luchas en las que participó fueron por la falta de agua (tenían que ir a por ella a una fuente del barrio de Doña Carlota) y combatiendo el barro haciendo los vecinos juntos los caminos. Se enroló en el grupo de scouts femenino del Cerro, donde se enseñaba con el método de la educación por el juego, y luego entraría a formar parte de las JOC (Juventudes Obreras Cristianas), siendo responsable de la categoría denominada aprendices en la circunscripción de Vallecas, con jóvenes a su cargo como el futuro cantante Luis Pastor.

Una callejuela característica del Cerro del Tío Pío. (© Foto: MUSEO DE HISTORIA DE MADRID / Vallecasweb.com)Una callejuela característica del Cerro del Tío Pío. (© Foto: MUSEO DE HISTORIA DE MADRID / Vallecasweb.com)

Interior de una cueva del Cerro del Tío Pío. (© Foto: MUSEO DE HISTORIA DE MADRID / Vallecasweb.com)Interior de una cueva en el Cerro del Tío Pío. (© Foto: MUSEO DE HISTORIA DE MADRID / Vallecasweb.com)

Cuando ya llegaba un cartero al barrio. Resulta asombroso pensar que ahora la zona posee uno de los mejores miradores de Madrid. (© Foto: MUSEO DE HISTORIA DE MADRID / Vallecasweb.com)Cuando ya llegaba un cartero al barrio. Resulta asombroso pensar que ahora la zona posee uno de los mejores miradores de Madrid. (© Foto: MUSEO DE HISTORIA DE MADRID / Vallecasweb.com)

La madre Ángela, o María Ángela, una vida entregada a Vallecas, en el Cerro del Tío Pío. (© Foto: MUSEO DE HISTORIA DE MADRID / Vallecasweb.com)La madre Ángela, o María Ángela, una vida entregada a Vallecas, en el Cerro del Tío Pío. (© Foto: MUSEO DE HISTORIA DE MADRID / Vallecasweb.com)

Foto de Justa con familiares y vecinos delante de una cueva en la parte baja del Cerro. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Foto de Justa con familiares y vecinos delante de una cueva en la parte baja del Cerro. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

Mujeres del Cerro en un curso de electrónica. Justa está en la segunda línea a la derecha. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Mujeres del Cerro en un curso de electrónica. Justa está en la segunda línea a la derecha. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

Banderines que Justa guarda como recuerdo. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)Banderines que Justa guarda como recuerdo. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Gracias a la madre Ángela (la monja María Ángela López Chillón, nacida en el pueblo zamorano de Toro en 1922), Justa aprendió a hacer bolsas de papel que se llevaban en un vehículo a vender en el mercado de Legazpi. El primer trabajo de Justa fue en una churrería que había detrás del obispado de Madrid, en Las Vistillas, repartiendo churros por la zona. Justa mantuvo una relación estrecha con la madre Ángela. La monja quiso que su padre saliera de la cárcel. “La madre Ángela fue una persona que me hizo creer en Dios, pero que jamás me habló de él”, recuerda. Tenían muchas discusiones, porque Justa era rebelde y la madre Ángela muy recta. La monja, preocupada siempre por las mujeres del Cerro, consiguió unas máquinas con las que confeccionaban ropa de militares para el cuartel de Pacífico. “A mí me da mucha pena que se hable de todos menos de la madre Ángela”, lamenta Justa. “Nos daba herramientas a las mujeres para ganarnos la vida y para valorarnos”, prosigue. La verdad es que es una lástima que no se reconozca con algún nombre de calle o de espacio público a una mujer que tanto hizo por los más desfavorecidos. La madre Ángela nunca se fue de Vallecas. Tras abandonar el Cerro colaboró, como maestra titulada que era, en iniciativas para el desarrollo de la educación vallecana. En 1970 formó parte en calidad de secretaria del Consejo Escolar Primario Miguel de Unamuno. En 1979 creó junto a Carlos Jiménez de Parga y José García Rosa la Fundación Palomeras Altas. La madre Ángela, o María Ángela, fallecería habiendo perdido la memoria en 2001 tras vivir en la residencia para personas mayores de la calle Benjamín Palencia.

Mientras Justa crecía rodeada de cariño en Vallecas, Aquilino continuaba en prisión. El 24 de abril de 1958 fue trasladado al hospital penitenciario de Yeserías para operarle de una complicación derivada de su herida de bala en el abdomen. Aquilino regresó a Carabanchel el 28 de mayo a la espera de un nuevo destino. El 19 de junio de ese año le trasladaron a la prisión Central de Burgos. Justa acompañó a su familia en una de las visitas. Agravada su enfermedad abdominal casi tres años después, Aquilino fue ingresado de urgencia en el hospital penitenciario de Madrid, situado en la cárcel de Yeserías y denominado Eduardo Aunós. Fue el 23 de marzo de 1961. A Justa también la llevaron a ver a su padre, como podemos apreciar en una conmovedora foto que conserva. Aquilino Justo Calvo Sánchez falleció el 10 de agosto de 1961 en el hospital penitenciario de Yeserías.

Traslado a la UVA de Vallecas
En 1963, Justa y su familia fueron realojados en una de las seis UVA de Madrid, en concreto en la de Vallecas. Las otras cinco se levantaron en los barrios de Fuencarral, Hortaleza, Canillejas, Pan Bendito (Carabanchel) y Villaverde; todos antiguos pueblos prácticamente recién anexionados a la ciudad. La iniciativa formaba parte del Plan de Absorción del Chabolismo de 1961 con el que el franquismo quería lavar la imagen de la capital española de cara al exterior. En un plazo de tres meses, se construyeron en total 6.586 viviendas que dieron cobijo a unos 32.000 habitantes, en su mayoría procedentes de enclaves formados por casitas bajas, chabolas o cuevas repartidos por la ciudad.

Las UVA fueron concebidas como soluciones provisionales ante el problema de la infravivienda, por eso se diseñaron con materiales frágiles, propios de la prefabricación, y para una duración no superior a cinco años. Sin embargo, todas se alargaron en el tiempo y originaron graves deterioros urbanísticos. Con los años surgieron humedades; grietas; falta de luz, alcantarillado y pavimentación; ruina de sus zonas verdes; lastres que acentuaron el carácter marginal de estos barrios, siempre estigmatizados. La UVA de Hortaleza, todavía en parte en pie y habitada parcialmente casi sesenta años después, es hoy un monumento al abandono institucional, a la falta de interés por los más débiles.

La UVA de Vallecas se construyó sobre el suelo no saneado donde habían estado las antiguas eras del pueblo de Vallecas. Se edificaron 1.200 viviendas. Durante tres meses, la Obra Sindical del Hogar levantó bloques de uno y de dos pisos. Fueron trasladadas al lugar familias procedentes, entre otros sitios, de Doña Carlota, Cerro del Tío Pío, final de Enrique Velasco, Arroyo Abroñigal y El Cristo. Las casas se hicieron con planchas de aglomerado, traídas de Barcelona y al parecer de segunda mano. La mayoría de las viviendas disponían, como el resto de los barrios UVA, de un aseo, tres habitaciones y un cuarto de estar comedor unido a una pequeña cocina, con una superficie útil algo menor de 50 metros cuadrados. Algunas viviendas eran de dos dormitorios y otras de cuatro. Enseguida los vecinos tuvieron que correr tabiques, poner puerta en la cocina, pintar los interiores y acondicionar ese pequeño espacio a sus necesidades diarias.

Una callejuela interior de la UVA de Vallecas. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)Una callejuela interior de la UVA de Vallecas. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

La UVA de Vallecas con el pueblo de Vallecas al fondo, destacando la imponente torre de la iglesia de San Pedro Ad Vincula. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)La UVA de Vallecas con el pueblo de Vallecas al fondo, destacando la imponente torre de la iglesia de San Pedro Ad Vincula. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

Dos generaciones de vallecanas de la UVA luchando por una vida más digna. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)Dos generaciones de vallecanas de la UVA luchando por una vida más digna. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

La UVA de Vallecas y al fondo el barrio de Santa Eugenia. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)La UVA de Vallecas y al fondo el barrio de Santa Eugenia. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

Manifestación de vecinos y comerciantes de la UVA. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)Manifestación de vecinos y comerciantes de la UVA. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

La primera fase de los nuevos edificios de la remodelación de la UVA de Vallecas. Al fondo la vía del tren. Primeros años ochenta del siglo XX. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)La primera fase de los nuevos edificios de la remodelación de la UVA de Vallecas. Al fondo la vía del tren. Primeros años ochenta del siglo XX. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

Inicio de la tercera y cuarta fase de la remodelación de la UVA. Mediados años ochenta del siglo XX. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)Inicio de la tercera y cuarta fase de la remodelación de la UVA. Mediados años ochenta del siglo XX. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

Para el reparto de familias en las seis UVA, el Instituto Nacional de la Vivienda no se anduvo con miramientos. Las familias, cuyos miembros habían emigrado poco a poco a poblados de infraviviendas para unirse y hacer frente juntos al duro presente, resultaron diseminadas por los nuevos seis barrios. Hermanos, primos y amigos fueron separados. La dispersión por la ciudad fue sentida como una crueldad que hubiera tenido fácil solución; no pocos afectados aseguran hoy que se trató de una medida intencionada, de un divide y vencerás que se adoptó porque los barrios empezaban a organizarse para luchar por sus derechos.

En la UVA de Vallecas, como en las otras cinco, el vecindario también compartía las calles. Todos se conocían. Reinaba la solidaridad. El barrio se llenaba de niños jugando y de familias con sus sillas cenando juntos o, por ejemplo, bailando al son de los tocadiscos.

Justa comenzó a trabajar oficialmente poco después de llegar a la UVA. Lo logró gracias los cursos de peluquería, electrónica y otros oficios que el padre Jesús y otros curas marianistas organizaron en el Cerro del Tío Pío. Justa entró en la empresa Inelep, que primero estuvo en Carabanchel y luego en Torrejón de Ardoz, donde trabajaban en cadena fabricando televisores. Las mujeres del Cerro fueron pioneras en el mundo laboral femenino español, superando el machismo imperante. Otras jóvenes fueron a Marconi, Standard u otras empresas electrónicas punteras. Justa se pasó años después a General Electric.

En la asociación La Unión UVA de Vallecas
El abandono de los barrios por parte de las administraciones era tan grande que se convirtió en urgente necesidad la creación de asociaciones vecinales. La primera en nacer en el país fue, como sabemos, la de Palomeras Altas en 1968. En años siguientes fueron surgiendo por toda la geografía española.

La Asociación La Unión UVA de Vallecas nació a finales de 1968, aunque no fue legalizada definitivamente hasta 1975. En 1968 se presentaron unos estatutos y una documentación firmada por catorce hombres que fueron llamados a la comisaría para ser interrogados. De muchos guardaba el Estado expediente de la Guerra Civil. Eran todos hombres porque era raro en la época que una mujer formara parte de alguna junta directiva, pero, sin embargo, ellas se hallaban en la primera línea de trabajo, tanto en los locales como en las calles. Aunque se dio luz verde a la iniciativa, eran constantes las prohibiciones de asambleas. La sede inicial se fijó en el colegio Juan de Herrera, el primer centro educativo público abierto en el barrio, aunque pronto se trasladó a un local de la Plaza Principal.

La asociación resultó decisiva para que se siguiese dotando a la UVA de los recursos y espacios que se necesitaban. El barrio había sido equipado, como el resto de las UVA, de iglesia, la Cátedra José Antonio, galerías comerciales (pronto abandonadas a su suerte), una clínica (escasamente dotada) y una casa de baños que sólo funcionó los primeros meses. Se hicieron famosos los concursos de flores. Pero habían transcurrido los cincos años de provisionalidad de las viviendas y había que reclamar la construcción de nuevos edificios. En 1970 se potenció el Club Juvenil. En 1973, se acentuaron los problemas del barrio, al aparecer humedades, goteras, abandonarse el cuidado de los jardines, etc. Al año siguiente se cambió la junta directiva y junto al resto de las UVA de Madrid se encargó un informe a un equipo de arquitectos. En octubre de 1976 se elaboró un nuevo informe enviado a la Dirección General de la Vivienda con un anteproyecto para la remodelación del barrio. Numerosas actuaciones y acciones vecinales trajeron como consecuencia que en noviembre de 1979 arrancasen las obras de la primera fase de los nuevos edificios, unas obras que luego abarcarán, tras constantes problemas y demoras, al conjunto de la UVA, prolongándose a lo largo de la década de los ochenta.

Asamblea de la Asociación Vecinal La Unión UVA de Vallecas, con las mujeres, como solía ocurrir, en primer término. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)Asamblea de la Asociación Vecinal La Unión UVA de Vallecas, con las mujeres, como solía ocurrir, en primer término. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

Pancarta de la asociación anunciando el inicio de la remodelación del barrio. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)Pancarta de la asociación anunciando el inicio de la remodelación del barrio. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

La sede de la Asociación Vecinal La Unión UVA de Vallecas conserva recuerdos de sus actividades y reivindicaciones. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)La sede de la Asociación Vecinal La Unión UVA de Vallecas conserva recuerdos de sus actividades y reivindicaciones. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Una de las excursiones organizadas por la asociación. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)Una de las excursiones organizadas por la asociación. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

Cotejando datos para este reportaje con el museo fotográfico que es la sede a nuestro alrededor. Gracias Justa, Marga y Loli por la cálida acogida y por vuestra generosísima ayuda. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)Cotejando datos para este reportaje con el museo fotográfico que es la sede a nuestro alrededor. Gracias Justa, Marga y Loli por la cálida acogida y por vuestra generosísima ayuda. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Terminada la remodelación, que aportó nuevos equipamientos, como más guarderías, el auditorio y un espacio cultural-social, llegó un periodo de relajación en el que decayó la participación vecinal, mientras que la UVA sufría un nuevo y alarmante deterioro. En 1996, un grupo de mujeres luchadoras creó el colectivo “Nuestro Aire”. En 1998 este grupo se reunió en una asamblea que logró hacerse con la junta directiva de la Asociación La Unión UVA de Vallecas. La junta de hombres pasó a ser una junta de mujeres. Fue “la toma de la junta”, recuerda Justa —una de las protagonistas— con humor. Hoy las mujeres son mayoría en la asociación.

Doña Marcela, su madre
Justa no puede sentirse más orgullosa de la madre que le tocó. Doña Marcela, o la tía Marcela, era de Escurial (Cáceres), perteneciente a una familia de alfareros. Preso su marido, mantuvo a sus dos hijos afrontando los trabajos que fue encontrando, como jalbegar (blanquear paredes, lo hacía pintando con pieles de cordero), arar y segar el campo o faenar en uno de los tejares del pueblo.

Ya en Vallecas, Marcela se volcó en ayudar al vecindario. Era muy activa en la red de solidaridad que de un modo natural se tejió en el Cerro del Tío Pío. Trabajó cosiendo sacos en el Puente de Vallecas, junto a la fábrica de metal Mazda; asistió en casas; y estuvo siete años limpiando en el colegio Tajamar, los tres primeros, como sucedió con el resto de mujeres del Cerro, sin ser dada de alta en la Seguridad Social. La caída de un cristalero fue lo que motivó que el colegio normalizara sus situaciones laborales. Justa, por cierto, también limpió en el Tajamar.

A la UVA de Vallecas llegó doña Marcela ya jubilada, pero esto sólo hizo que tuviese más tiempo para atender de los demás. “Mi madre quería a la gente —comenta Justa— y era muy avanzada para su época”. Casi todas las mujeres asistían en casas, además de cuidar a los niños y llevar las tareas domésticas, y el dinero ganado por semana se lo solían dar a los maridos, que eran los que administraban la economía familiar. Marcela, que no sabía ni leer ni escribir, organizó un modo para que las mujeres pudieran disponer de dinero. Todas le daban una parte del jornal ganado para que ella lo guardara en una caja de cartón. Este dinero las venía muy bien, además, para evitar tener que comprar siempre “de fiao”, evitando así deudas permanentes.

Doña Marcela era muy querida por el vecindario. Guardaba las llaves de las casas. Llegaba el de la luz y ella le abría la puerta del vecino. Si un niño se caía en la calle, le llevaban a su casa. Uno de los primeros televisores que hubo en la UVA fue en casa de Marcela, por trabajar Justa en General Electric, y allí acudía la gente para ver sus programas, sobre todo en verano, porque los vecinos la disfrutaban desde el exterior. Antes ocurrió lo mismo con la radio.

Marcelina Borrallo Santos, doña Marcela, en una foto de juventud. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Marcelina Borrallo Santos, doña Marcela, en una foto de juventud. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

Justa y su madre doña Marcela. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Justa y su madre doña Marcela. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

Justa con su hermano Francisco y su madre Marcela. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Justa con su hermano Francisco y su madre Marcela. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

El teléfono de la casa de doña Marcela, uno de los primeros instalados en la UVA, era el teléfono del barrio. Los fines de semana, sobre todo, llamaban a él familiares de vecinos, algunos por conferencia desde Alemania. Los vecinos le comunicaban a Marcela la hora prevista de llamada, lo cual no impedía que a veces se formasen colas de espera. Como no sabía leer ni escribir, la libreta telefónica de Marcela estaba formada por dibujos que sustituían a los nombres de las mujeres, con el número de teléfono al lado. Una torre, por ejemplo, remitía a Torrejón, el lugar donde vivía una sobrina; el dibujo de un naranjo correspondía a una pariente que tenía un naranjo en el corral, etc. Y así Marcela llamaba a la gente. Repetía en el dial el número que había junto al dibujo identificativo.

La habilidad de doña Marcela deslumbraba. Un nieto suyo realizó la tesina universitaria sobre su filosofía. Aunque no sabía leer ni escribir, sabía muchísimo de la vida. Fue extraordinario su modo de ayudar a los demás, en particular a las mujeres, por eso la elección de su figura en el mural feminista del colegio Honduras fue más que merecida.

La amistad con Marga
Si buscas a Justa es fácil que la encuentres en compañía de una mujer, más o menos de su edad, que no para de sonreír y de escuchar dulcemente a la gente. Lo más probable es que esa persona sea Margarita Rodrigo de Frutos, para todos Marga. Justa y Marga se conocían de vista, pero su amistad se inició cuando la primera quería acertar con la elección de colegio para sus hijos y sólo le convenció la opinión de la segunda: “Yo no te voy a decir cómo es el colegio, yo solamente te digo que a mi hijo le llevó ahí —contestó Marga refiriéndose al colegio Juan de Herrera —y es lo más valioso que tengo”.

Marga y Justa fueron estrechando vínculos, al igual que sus respectivas madres. Doña Marcela, de hecho, fallecería en casa de Marga y de su madre, doña Elisa. Allí iba a jugar diariamente a las cartas y le dio un ataque al corazón. Justa ve a Marga como su hermana mayor. Y los hijos de ambas son como hermanos.

“Marga es el alma de la asociación de vecinos”, aclara Justa, que a continuación se deshace en elogios hacia su amiga: “Es cariñosa, es humana, se desvive por la gente, le da igual quién sea… Ahora mismo, aunque trabajemos todos, es la que mantiene con vida la asociación”.

Justa y Marga, dos grandes amigas que comparten años de lucha en Vallecas. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)Justa y Marga, dos grandes amigas que comparten años de lucha en Vallecas. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Marcela y Elisa, madres de Justa y Marga, en una de sus tradicionales partidas de cartas. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)Marcela y Elisa, madres de Justa y Marga, en una de sus tradicionales partidas de cartas. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

Justa y Marga en una excursión de la asociación. Con gorra verde Pepa, otra de las mujeres de la UVA retratadas en el mural del colegio Honduras de Villa de Vallecas. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)Justa y Marga en una excursión de la asociación. Con gorra verde Pepa, otra de las mujeres de la UVA retratadas en el mural del colegio Honduras de Villa de Vallecas. (© Foto: ARCHIVO ASOCIACIÓN VECINAL LA UNIÓN UVA DE VALLECAS / Vallecasweb.com)

Las puertas de la Asociación Vecinal La Unión UVA de Vallecas siempre están abiertas a todo el mundo. Al fondo, Justa y Marga ayudando en la realización de este reportaje. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)Las puertas de la Asociación Vecinal La Unión UVA de Vallecas siempre están abiertas a todo el mundo. Al fondo, Justa y Marga ayudando en la realización de este reportaje. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Mural feminista del colegio Honduras realizado para conmemorar el 8 de marzo de 2021, Día Internacional de la Mujer. Marcela, Marga y Pepa, las tres de la UVA de Vallecas, entre las retratadas para homenajear a las mujeres vallecanas. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)Mural feminista del colegio Honduras realizado para conmemorar el 8 de marzo de 2021, Día Internacional de la Mujer. Marcela, Marga y Pepa, las tres de la UVA de Vallecas, entre las retratadas para homenajear a las mujeres vallecanas. (© Foto: ANTONIO LUQUERO / Vallecasweb.com)

Para Justa es una felicidad que Marga fuera escogida, al igual que su madre, como una de las seis mujeres que simbolizan el feminismo en Vallecas en el mural del colegio Honduras. Su encomiable labor en la UVA de Vallecas le fue así reconocida. Marga resultó determinante en el éxito del grupo “Nuestro Aire” y en la marcha de la Asociación La Unión UVA de Vallecas. También fue elegida para el mural Pepa Sánchez, otra vecina ejemplar de la UVA. Ángela Rodríguez (Geli), Lola Camarena y Áurea Ramos son las otras tres mujeres que componen este mural llamado “Imborrables vallekanas”.

Regreso al presente
El griterío de los niños vuelve. Justa lleva unos años sufriendo duros reveses, pero sin dejar de disfrutar de alegrías. Separada de su marido, fue saliendo adelante con sus hijos gracias al sacrificio y al trabajo. Tres 14 de abril, el día de la Segunda República, jalonan de un modo casual acontecimientos señalados de su vida: en el de 2012 murió su hermano Francisco, en el de 2014 falleció su hijo David y en el de 2016 nació su nieta mayor, Ainara. En junio de 2021 falleció Adela, su mejor amiga en el Cerro, en un accidente de coche producido en la provincia de Córdoba donde también murieron otras tres mujeres vallecanas.

Justa sigue siendo fiel a la Asociación La Unión UVA de Vallecas. En septiembre de 2018 la representó en las Fiestas de Villa de Vallecas compartiendo el pregón con miembros de las asociaciones vecinales La Colmena y PAU Ensanche de Vallecas, otras dos emblemáticas asociaciones del distrito. Justa recuerda su intervención con emoción. Recientemente, la defensa del mural feminista del colegio Honduras fue para ella, como cabe imaginar, algo inolvidable.

BIBLIOGRAFÍA
Fernández Ollero, José Ignacio (2021): “Aquilino Calvo, un superviviente de la asamblea guerrillera de Mohedas de la Jara”, Cuaderna, nº23.
► La U.V.A. de Vallecas-Villa. Un barrio que analiza el pasado y construye el futuro (Folleto de ¿1987?), Asociación de Vecinos de “La Unión”-UVA de Vallecas.
► Jiménez Mancha, Juan (2018): Un Cerro de ilusiones: Historia del Cerro del Tío Pío, Agita Vallecas.

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(*) En la imagen que abre esta información: Justa Calvo Borrallo, una vida de lucha en Vallecas. (© Foto: ARCHIVO JUSTA CALVO BORRALLO E HIJOS / Vallecasweb.com)

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Comentarios (6)

  • Sole Sobri

    Sole Sobri

    04 Octubre 2021 a las 07:37 |
    Justi no sabes la ilusión que me ha hecho ver este reportaje, te lo mereces.
  • Cege Miguel

    Cege Miguel

    04 Octubre 2021 a las 07:41 |
    Me ha encantado.
  • Rosario Aguilar

    Rosario Aguilar

    04 Octubre 2021 a las 07:43 |
    Por acá hablando de una gran vecina, de una gran mujer y mujeres que lucharon por lograr un gran barrio, y siguen haciéndolo. Una aprende mucho de ellas.
  • Justo Pinto Pinto

    Justo Pinto Pinto

    04 Octubre 2021 a las 07:49 |
    joder que ilusión me ha hecho ver a mi prima y mi tia. Y dentro de la noticia mis viejitos y mi hermano.
  • FRAVM

    FRAVM

    04 Octubre 2021 a las 07:52 |
    Grande nuestra querida Justa!!
    Gracias, Juan, por abordar una parte tan importante de la historia del movimiento vecinal a través del recorrido de vida y compromiso de mujeres como ella.
  • Juan Jiménez Mancha

    Juan Jiménez Mancha

    04 Octubre 2021 a las 07:55 |
    Gracias a vosotros, por vuestra palabras, la difusión del artículo y por vuestro trabajo.

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